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editorial
Editorial


Responsables del crecimiento espiritual de nuestros hijos

  

A través de todo el proceso, entre la etapa de los pañales hasta la de los diplomas, hay un asunto de suma importancia con el que nos enfrentamos como padres: el crecimiento espiritual de nuestros hijos.

Hace poco pasó la Semana Mayor, y seguro usted se ha cuestionado cómo han cambiado los tiempos. Justo esta semana escuchaba en la radio que antes las abuelitas preparaban ollas grandes de fanesca y repartía a todos los vecinos como muestra de afecto, pero aún más importante, que era una semana de mucho recogimiento espiritual.
Usted ha visto que actualmente en la Semana Santa casi no se recuerda el motivo principal, que fue la muerte de Jesucristo. El hecho de que Él mismo murió y derramó su sangre por nuestros pecados, para que nosotros tengamos el privilegio de la vida eterna después de nuestra muerte física, es un acontecimiento que lo vemos muy superficial, simple o muy en el pasado. Ahora la Semana Mayor es media semana de vacaciones y en la mayoría de familias se ha perdido la esencia de la espiritualidad.
Menciono esto porque nosotros los padres somos los principales responsables y guías espirituales de nuestros propios hijos.
Nuestros hijos deben conocer del amor de Dios hacia nosotros, por ello debemos enseñarles a reconocer por qué estamos viviendo este día, por qué estamos en el trabajo que estamos, por qué tenemos un lugar donde descansar todas las noches.  Ellos deben aprender a ser gratos con quien ha provisto para cada una de nuestras necesidades y también a descubrir el amor de Dios en medio de los momentos de prueba. A apreciar su abrazo cuando sentimos que no podemos más.
Nuestros hijos deben saber verdades espirituales, conocer de Dios, amar y servir; y esto no se consigue con una hora los domingos, se lo trabaja todos los días. A diario tenemos diferentes experiencias y cuestionamientos por parte de ellos que nosotros debemos responder con sabiduría. Si nuestros hijos son adolescentes o jóvenes podemos investigar juntos para encontrar las respuestas acertadas.
Es indispensable que sus hijos conozcan de la fe que usted profesa desde pequeños, cuando ellos aún usan pañales. Hábleles, ellos le van a entender, incluso haga una pequeña oración con ellos, usted no se imagina todo lo que está sembrando.  Después reconocerán la existencia de un Dios creador y será el legado que deje para las siguientes generaciones.
Todos los días dentro de sus actividades, incluya un tiempo de conversar con Dios, tenga un tiempo de oración con los suyos, seguro su alma sentirá que vuelve a vivir.

Dra. Ximena Carrera
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